Los emperadores sasánidas: lista completa por siglos( 224 d.C.-651 d.C.)

|Gustavo Rodríguez

Los emperadores sasánidas: guardianes del fuego eterno

Pocos imperios de la Antigüedad han sido tan decisivos y tan injustamente olvidados como el sasánida. Durante más de cuatro siglos, entre el 224 y el 651 d.C., los reyes de reyes de Irán gobernaron uno de los estados más sofisticados del mundo antiguo, rivalizando con Roma y Bizancio, protegiendo las rutas de la seda y preservando una civilización irania que sobreviviría incluso a su propia conquista. Este artículo recorre la lista completa de sus soberanos, siglo a siglo, como guía de referencia para el coleccionista y el aficionado a la historia. Si quieres ver las monedas sasánidas disponibles en Numivium, visita nuestra colección del Imperio Sasánida.


Siglo III: Fundación y consolidación

El Imperio sasánida nació de una revolución. Ardashir I, rey de Persis y heredero de la tradición aqueménida, derrocó al último rey parto Artabano IV en la batalla de Hormozdagán en 224 d.C. y proclamó un nuevo orden imperial. Lo que siguió fue medio siglo de guerras de consolidación, expansión territorial y definición de la identidad del nuevo estado, con el zoroastrismo como religión oficial y una burocracia centralizada que contrastaba radicalmente con el sistema descentralizado de los partos.

  1. Ardashir I (224–241) — Fundador de la dinastía. Derrocó a los partos, centralizó el poder y estableció el zoroastrismo como religión de estado. Sus relieves rupestres en Naqsh-e Rostam lo muestran recibiendo el anillo real de Ahura Mazda.
  2. Shapur I (241–272) — Uno de los grandes conquistadores de la historia antigua. Expandió el imperio hacia oriente y occidente, y en 260 d.C. capturó al emperador romano Valeriano en la batalla de Edesa, el único emperador romano hecho prisionero en combate.
  3. Hormizd I (272–273) — Reinado brevísimo, sin grandes acontecimientos documentados.
  4. Bahram I (273–276) — Persiguió al profeta Mani y limitó la expansión del maniqueísmo en Persia, consolidando el predominio zoroástrico.
  5. Bahram II (276–293) — Reinado marcado por la pérdida de territorios frente a Roma y el descontento de la nobleza. El primer sasánida en aparecer acompañado de su esposa en las monedas.
  6. Bahram III (293) — Reinado fugacísimo, depuesto en cuestión de meses.
  7. Narsés I (293–303) — Intentó reconquistar territorios perdidos frente a Roma, pero fue derrotado decisivamente en la batalla de Satala y obligado a firmar el humillante Tratado de Nisibis.

Siglo IV: Apogeo y estabilidad

El siglo IV trajo estabilidad dinástica y una nueva era de poder militar y religioso. El reinado de Shapur II, el más largo de toda la dinastía, definió la identidad del imperio frente a sus dos grandes rivales: Roma y los pueblos nómadas del este.

  1. Hormizd II (303–309) — Reinado turbulento, terminó con su asesinato por la nobleza.
  2. Adur Narseh (309) — Gobierno fugaz tras la muerte de su predecesor, depuesto rápidamente.
  3. Shapur II (309–379) — El único soberano de la historia coronado antes de nacer, según la tradición. Reinó durante setenta años, sometió a los pueblos nómadas del este, combatió a Roma en múltiples campañas y persiguió a los cristianos del imperio tras la conversión de Constantino. El más longevo de todos los reyes sasánidas.
  4. Ardashir II (379–383) — Breve reinado de consolidación tras la muerte de Shapur II.
  5. Shapur III (383–388) — Negoció la paz con Roma y acordó la división de Armenia en dos zonas de influencia, solución diplomática que alivió décadas de tensión.
  6. Bahram IV (388–399) — Mantuvo la frontera oriental ante las amenazas de los pueblos nómadas. Murió asesinado por sus propias tropas.

Siglo V: Crisis, restauraciones y rivalidad

El siglo V estuvo marcado por guerras en múltiples frentes, inestabilidad dinástica y el surgimiento de una nueva amenaza en el este: los heftalitas, llamados también hunos blancos, que se convertirían en el gran adversario del imperio durante décadas.

  1. Yazdgard I (399–420) — Conocido como "el Pecador" por la nobleza zoroástrica debido a su política de tolerancia hacia cristianos y judíos. Paradójicamente, fue uno de los gobernantes más ilustrados de la dinastía.
  2. Bahram V (420–438) — Héroe nacional y figura legendaria, conocido como Bahram Gur ("el onagro"). Exitoso militarmente en Asia Central y protagonista de innumerables historias y poemas persas posteriores.
  3. Yazdgard II (438–475) — Defendió con éxito la frontera oriental pero adoptó una política de persecución religiosa hacia los cristianos armenios, provocando la célebre batalla de Avarayr en 451 d.C.
  4. Hormizd III (457–459) — Murió en una breve guerra civil contra su hermano Peroz.
  5. Peroz I (457/8–484) — Su reinado estuvo dominado por la amenaza heftalita. Fue capturado en batalla en más de una ocasión y finalmente murió en combate contra ellos en 484 d.C., en la derrota más catastrófica de la historia sasánida.
  6. Balash (484–488) — Gobernó en el caos posterior a la derrota ante los heftalitas, obligado a pagar tributo a sus vencedores.
  7. Kavad I (488–496 y 498–531) — Reinado complejo y reformista, interrumpido por un exilio forzado. Apoyó inicialmente el movimiento mazdakita y emprendió importantes reformas fiscales y administrativas.
  8. Zamasp (496–498) — Tomó el trono brevemente durante el exilio de su hermano Kavad, al que devolvió el poder pacíficamente.

Siglo VI: La época dorada

El siglo VI fue el apogeo del Imperio sasánida. Bajo Cosroes I, el estado alcanzó su máxima sofisticación administrativa, cultural y militar, convirtiéndose en una de las civilizaciones más avanzadas del mundo conocido. Sin embargo, las semillas de la decadencia ya estaban sembradas.

  1. Cosroes I (531–579) — Conocido como Anushirvan, "el de alma inmortal". El mayor de todos los emperadores sasánidas. Reformó el ejército, el sistema fiscal y la administración; acogió a filósofos griegos en su corte; tradujo obras científicas indias y griegas al persa; expandió el imperio hacia Yemen, Arabia y Asia Central. Controló tramos decisivos de la ruta de la seda por tierra y mar.
  2. Hormizd IV (579–590) — Adoptó una política de tolerancia religiosa que le enemistó con la nobleza zoroástrica. Su reinado vio guerras simultáneas contra Bizancio y los turcos occidentales. Fue depuesto y cegado por una conspiración nobiliaria, muriendo poco después en prisión.
  3. Bahram VI Chobin (590–591) — General de origen noble, no miembro de la dinastía sasánida, que usurpó el trono durante la crisis provocada por el derrocamiento de Hormizd IV. Fue el primer no-sasánida en gobernar el imperio.
  4. Cosroes II (590–628) — "El Victorioso". El reinado más largo y dramático de la dinastía. Llevó el imperio a su máxima expansión territorial, conquistando Siria, Palestina, Egipto y amenazando Constantinopla. Se apoderó de la Vera Cruz en 614 d.C. Fue derrotado por el emperador Heraclio y ejecutado por su propio hijo en 628 d.C.
  5. Bistam (591–596) — Rebelde que se mantuvo en el norte del imperio durante varios años mientras Cosroes II recuperaba el trono.

Siglo VII: Decadencia y fin

El siglo VII fue el más devastador de la historia sasánida. En menos de veinticinco años, el imperio pasó de ser la mayor potencia de Oriente Medio a desaparecer por completo. Las guerras contra Bizancio habían agotado sus recursos, las epidemias diezmaban la población y la crisis dinástica produjo una cascada de emperadores efímeros que se sucedieron a un ritmo vertiginoso. En ese estado de debilidad extrema, los ejércitos del naciente califato islámico encontraron escasa resistencia.

  1. Kavad II (628) — Derrocó y ejecutó a su padre Cosroes II. Murió pocas semanas después víctima de la plaga, sin haber podido consolidar su poder.
  2. Ardashir III (628–630) — Monarca niño, depuesto y asesinado en plena anarquía.
  3. Shahrbaraz (630) — General que tomó el poder brevemente tras asesinar a Ardashir III. Reinó apenas cuarenta días.
  4. Cosroes III (630) — Pretendiente efímero sin poder real.
  5. Boran (630–631) — Primera reina de la historia de Persia y de Asia occidental. Intentó restaurar el orden negociando con Bizancio y devolviendo la Vera Cruz. Reinó en dos periodos distintos.
  6. Peroz II (629–630) — Pretendiente durante el periodo de anarquía.
  7. Juwansher (630) — Breve pretendiente al trono en tiempos caóticos.
  8. Gushnasbandeh (630) — Usurpador efímero en el caos dinástico.
  9. Azarmedukht (630–631) — Segunda reina sasánida, con escaso poder efectivo.
  10. Hormizd VI (631) — Pretendiente efímero.
  11. Cosroes IV (631–632) — Nombrado en el desmoronamiento del poder central.
  12. Cosroes V (632–633) — Gobernó algunos meses en medio de la anarquía final.
  13. Peroz III (636–679) — Último príncipe sasánida, huyó a China tras la conquista árabe y buscó sin éxito apoyo de la corte Tang para recuperar el trono.
  14. Yazdgard III (632–651) — Último rey sasánida. Combatió a los árabes en las batallas de Qadisiyya y Nehavend, derrotas definitivas que sellaron el fin del imperio. Huyó hacia el este y fue asesinado cerca de Merv en 651 d.C., cerrando para siempre el último capítulo de la Persia antigua.

Con Yazdgard III se extinguió la línea dinástica sasánida, pero no la civilización que había construido. La lengua persa, el arte, la arquitectura, la medicina y la filosofía sasánidas sobrevivieron ampliamente en el mundo islámico que los sucedió, influyendo profundamente en la cultura de los califatos omeya y abasí. El fuego eterno que los sasánidas habían guardado durante cuatro siglos no se apagó con la conquista: se transformó, y siguió ardiendo bajo otro nombre.

Si quieres ver y adquirir monedas originales del Imperio Sasánida, visita nuestra colección del Imperio Sasánida en Numivium.

Los datos históricos han sido contrastados con fuentes especializadas como la Encyclopaedia Iranica y Schindel, N., Sylloge Nummorum Sasanidarum (SNS), Viena, 2004.



0 comentarios

Dejar un comentario

Ten en cuenta que los comentarios deben aprobarse antes de que se publiquen.