UN NIÑO DE OCHO AÑOS DESCUBRE EN EL NÉGUEV UNA ESTATUILLA ROMANA DE 1.700 AÑOS

|Gustavo Rodríguez


La Autoridad de Antigüedades de Israel confirma el hallazgo y apunta a una divinidad sincrética nacida del encuentro entre el mundo nabateo y Roma.
Durante una excursión familiar por el cráter Ramón, en el desierto del Néguev, un niño de ocho años llamado Dor Wolynitz recogió del suelo lo que le pareció una piedra con rayas curiosas. «Estaba buscando cosas especiales para enseñar en clase», declaró el niño. Lo que tenía entre las manos era un fragmento de estatuilla de unos 6 × 6 centímetros tallado hace aproximadamente 1.700 años.


La pieza representa la parte superior de un torso masculino envuelto en un himation, el manto pesado característico de la escultura grecorromana, ejecutado con una precisión sorprendente dado el tamaño reducido de la figura. Akiva Goldenhersh, arqueólogo de la Unidad de Prevención del Expolio de la Autoridad de Antigüedades de Israel (AAI) que casualmente estaba presente en la excursión, reconoció de inmediato su importancia: «Al principio pensé que era un fósil, pero entonces noté los pliegues esculpidos del manto, y me emocioné mucho».


Los análisis realizados en los laboratorios de la AAI determinaron que la pieza fue elaborada con fosforita local del Néguev, lo que indica fabricación regional, no importación. En cuanto a su identidad, los investigadores barajan dos posibilidades: Júpiter, el dios supremo romano, o Zeus-Dushara, la divinidad sincrética nacida de la fusión entre el dios nabateo Dushara y el Zeus grecorromano. Este sincretismo religioso fue un fenómeno habitual en las provincias orientales del Imperio, donde las tradiciones locales no desaparecieron sino que se transformaron al contacto con Roma.


El lugar del hallazgo tiene su propia elocuencia: muy cerca se encuentran los restos de Khan Saharonim, una antigua posada de la Ruta de las Especias que durante siglos conectó Arabia con los puertos del Mediterráneo. Dor entregó la pieza a la colección de tesoros nacionales y recibió un certificado de reconocimiento de la AAI.

Este hallazgo resuena de forma especial en nuestra colección Los Nabateos (312 a.C. – 168 d.C.) · “Del desierto a la gloria de Petra”. En ella conviven cuatro monedas que narran, desde dos perspectivas opuestas, el encuentro entre ese mundo del desierto y Roma. Por un lado, dos piezas acuñadas en Petra bajo Aretas IV (c. 9/8 a.C.–40 d.C.), el mismo rey que reinaba cuando Augusto consolidaba el dominio romano en Oriente: un bronce con su cabeza laureada y las cornucopias del poder nabateo, y un dracma de plata de la misma época. Por otro, dos ejemplares de un mismo denario republicano acuñado en Roma en el 58 a.C. por M. Aemilius Scaurus y P. Plautius Hypsaeus, que muestra en el anverso al propio Rex Aretas arrodillado, con rama de olivo y un camello detrás: la imagen de la sumisión nabatea grabada en plata para la propaganda romana. Raramente una estatuilla de seis centímetros y cuatro monedas de hace dos mil años cuentan la misma historia con tanta precisión.


Fuente: Israel Antiquities Authority vía Ynet News (11 de mayo de 2026)

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