Imperio Sasánida. Bahram IV (Warahran IV). Dracma de plata. 388–399 d.C.
| Emisor | Bahram IV (Warahran IV) |
| Imperio | Sasánida |
| Cronología | 388–399 d.C. |
| Denominación | Dracma |
| Metal | Plata |
| Peso | 4,19 g |
| Diámetro | 29 mm |
| Anverso | Busto drapeado con corona almenada alada, corymbo y diadema, hacia la derecha |
| Reverso | Altar del fuego adornado con cintas entre dos figuras asistentes; en las llamas, busto hacia la derecha |
| Referencias | SNS 3, Ia1/2c |
| Conservación | MBC+ (debilidades de acuñación) |
Bahram IV, conocido en persa medio como Warahran, gobernó el Imperio sasánida entre el 388 y el 399 d.C., en un periodo de relativa estabilidad tras las tensiones dinásticas que habían sacudido la corte de Ctesifonte. Hijo de Shapur III, su reinado se caracterizó por una política de consolidación interior y equilibrio con los grandes poderes vecinos, especialmente el Imperio romano de Oriente, con quien mantuvo una paz negociada sobre la cuestión armenia que había sido fuente de conflicto durante décadas.
Su corona almenada y alada, perfectamente visible en el anverso de esta dracma, no es un capricho decorativo: cada elemento de la corona sasánida era un símbolo preciso de identidad dinástica, legible para cualquier súbdito del imperio. El reverso, con el altar del fuego flanqueado por sus guardianes y el busto real emergiendo entre las llamas, resume en una imagen la alianza indisoluble entre poder político y fe zoroástrica que fue el alma del Imperio sasánida. Bahram IV murió asesinado en el 399 d.C., víctima de las mismas intrigas cortesanas que habían acabado con su padre, dejando un imperio que su sucesor Yazdgard I heredaría en un momento decisivo.