Imperio Sasánida. Hormizd IV (Hormozd IV). Dracma de plata. Año 7 de reinado (585 d.C.)
| Emisor | Hormizd IV (Hormozd IV) |
| Imperio | Sasánida |
| Cronología | Año 7 de reinado (585 d.C.) |
| Denominación | Dracma |
| Metal | Plata |
| Peso | 3,66 g |
| Diámetro | 30 mm |
| Ceca | ST (Istakhr) |
| Anverso | Busto coronado y drapeado hacia la derecha; crecientes exteriores |
| Reverso | Altar del fuego flanqueado por dos sacerdotes; ceca ST y año 7 en el campo |
| Conservación | MBC |
Hormizd IV gobernó el Imperio sasánida entre el 579 y el 590 d.C., heredando el trono de su padre Cosroes I en un momento de aparente esplendor pero creciente tensión interna. A diferencia de su padre, Hormizd adoptó una política de tolerancia religiosa hacia cristianos y judíos, lo que le granjeó la enemistad de la poderosa nobleza zoroástrica y el clero mago. Su reinado estuvo marcado por guerras simultáneas en múltiples frentes: contra el Imperio bizantino en occidente y contra los turcos occidentales en oriente, conflictos que agotaron los recursos del imperio y alimentaron el descontento de los grandes nobles.
Esta dracma, acuñada en Istakhr —la antigua Persépolis, ciudad sagrada del corazón de Persis— en el séptimo año de su reinado, es testimonio de una administración que funcionaba con precisión incluso en tiempos convulsos. Hormizd IV fue depuesto y cegado en el 590 d.C. por una conspiración nobiliaria encabezada por el general Bahram Chobin, muriendo poco después en prisión. Su hijo Cosroes II, que había huido a territorio bizantino, regresaría para reclamar el trono con ayuda del emperador Mauricio, inaugurando el último y más brillante capítulo de la historia sasánida.